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Border Overkill

Leaders nationwide unite and speak out against a 2,000-mile wall that would cost billions and make the US southern border second only to North and South Korea in militarization.


Border Overkill

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The federal government spends $18 billion per year on immigration enforcement (24% more than spent by all of these agencies combined in their work to protect us from organized crime and terrorism: F.B.I., Secret Service, Drug Enforcement Agency, U.S. Marshals Service and the Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives).

Expanding border fortification would cost $16 million per mile! There is already one agent stationed every 500 feet of the southern border. Drone flights cost $3,200 per hour. Congress is pushing border policies that are extreme, expensive and excessive.

The House of Representatives’ Immigration Subcommittee’s S.A.F.E. Act (Strengthen and Fortify Enforcement Act), would grant states and localities full authority to create, implement, and enforce their own criminal and civil penalties for federal immigration violations. Potentially hundreds of new, separate anti-immigration enforcement laws would defy the Supreme Court’s decision last year in Arizona v. United States, which reaffirmed that states may not enact penalties for violations of federal immigration law. This would burden already-stretched local law enforcement resources.

The New York Times op-ed “War on the Border” reports that amped up border enforcement in immigration reform proposals, “results in the deployment of an expensive military apparatus to police and capture immigrants who cross the border in the hopes of finding jobs as maids, janitors or day laborers. In 2012, a majority of the more than 364,000 people arrested by Border Patrol agents nationwide were migrant workers crossing the border. Agents did not capture or arrest a single international terrorist.”

If enacted, these proposed policies will threaten the domestic security of communities across the country and undermine the economic recovery of our nation. To spend taxpayer money on unworkable and failed strategies moves the immigration debate away from common-sense and comprehensive immigration overhaul.

A Border Oversight Taskforce - a public-private partnership – could give border communities and residents a voice in how the Department of Homeland Security does its work.

We live in America, not a police state. While we need proper protections to secure the border and ensure an orderly process for transit between countries, we also need fair government policies that uphold our values and respect everyone’s rights.


 

Exceso en la frontera sur

 Líderes en todo el país se unen en contra del muro de 2,000 millas que costaría miles de millones y haría de la frontera sur la segunda más militarizada del mundo

 

El gobierno federal gasta $18 mil millones por año en cumplir leyes de inmigración (24% más que que lo que gasta combinando las agencias federales que nos protegen contra crímenes organizados: el FBI, la DEA, el Servicio Secreto, la Policía Judicial y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

Ampliar la fortificación fronteriza costaría $16 millones de dólares por milla. Ya existe un agente apostado a cada 500 metros de la frontera sur; y los vuelos con “drones” (aviones no tripulados) cuestan $3,200 por hora. El Congreso está impulsando políticas fronterizas que son extremas, caras y excesivas.

La Ley SAFE (Strengthen and Fortify Enforcement Act, por sus siglas en inglés) propuesta por el Subcomité de Inmigración de la Cámara de Representantes, otorgaría los estados y localidades plena autoridad para crear, implementar y hacer cumplir sus propias sanciones penales y civiles por violaciones de leyes migratorias federales. Esto tendría el potencial de que cientos de nuevas leyes anti-inmigrantes a nivel estatal desafíen la decisión de la Corte Suprema del año pasado, Arizona contra los Estados Unidos, la cual reafirmó que los estados no pueden decretar sanciones por violaciones a leyes federales de inmigración. Los fondos y recursos, ya bastante estrechados de la policía local, serían abrumados.

Un artículo reciente publicado en el New York Times “La Guerra en la Frontera” habla sobre el incremento en la ejecución de autoridad de agentes en la frontera dentro de las propuestas de reforma migratoria “resulta en la implementación de un costoso aparato militar para capturar a los inmigrantes que cruzan la frontera con la esperanza de obtener trabajos como jornaleros, conserjes o trabajadoras domésticas. En el 2012 la mayoría de las 364,000 personas detenidas por la patrulla fronteriza son inmigrantes trabajadores cruzando la frontera. Los agentes de la patrulla fronteriza no capturaron o arrestaron ni siquiera a un terrorista internacional.”

Si son aprobadas, estas propuestas amenazan la seguridad interna de comunidades en a través de todo el país y socavan la recuperación económica de nuestra nación. Gastar dinero de contribuyentes en estrategias fallidas que no funcionan, hace que el debate sobre reforma migratoria sea sin sentido común e integral.

El equipo militar temporal de vigilancia fronteriza -una asociación público-privada, podría dar a las comunidades fronterizas y sus residentes una voz en lo que el Departamento de Seguridad Nacional cumple con su trabajo.

Vivimos en Estados Unidos, no en un estado policial. Si bien necesitamos protecciones apropiadas para asegurar la frontera y garantizar un proceso ordenado para el tránsito de personas entre países, también necesitamos políticas gubernamentales justas que defiendan nuestros valores y respeten los derechos de todos.